2 de enero
2 de enero del 2025
En la cena del 31 éramos cinco.
Cuatro con agua. Por distintas razones.
La quinta se sintió sola con su vaso de vino.
No abrió el cava. Ya le bastaba.
Puedo decir que ya no hago concesiones a brindar.
Agua y sino nada.
La razón es que notaba la presencia del poco alcohol en mis sensaciones y comportamiento. Euforia.
Quiero sentirme bien sin algo que lo provoque.
Poco después de la medianoche nos retiramos.
Volvimos a la que pronto ya no será nuestra casa, entre gente que vivía en la calle la fiesta. Fuegos artificiales y brindis.
En casa, fue plácido poder coger la cama.
Un recuerdo, serpentinas en el suelo urbano.
El año anterior la juerga del piso de arriba nos impidió recogernos.
Este año debieron celebrar en otra casa, porque había silencio.
Apuntar el frío.
Consecuencia, toses y mocos.
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