2 de febrero
2 de febrero
Este día quedó impreso en mi alma.
Mamá se dejó ir.
Me ha costado pasar ese duelo.
La tristeza se incrustaba y no salía de allí.
Tuve que seguir los últimos meses en activo.
Primero, un psiquiatra me medicó para que superara la depresión, que empezó en su hospitalización.
Aquella medicina me ayudó.
Al final de ese curso, una inspección me hizo volver al colegio.
También, el médico psiquiatra que sustituía al que me llevaba con buen criterio.
Lamentablemente tenía un cáncer y no volvería a ocuparse de sus pacientes.
Tanto su sustituto, como el que me recibió para esa inspección, señalaron que la mejor terapia era que volviera al trabajo.
Ese regreso no agradó al equipo docente. Al reincorporarme dejaba fuera a la que me había sustituido.
Como si fuera mi responsabilidad.
Situación que me dejó escaldada.
Así me quedé un poco al margen. Perdiendo la tutoría y sintiéndome infravalorada.
Estaba mi padre, que decidió vivir asistido por M. Una mujer rumana que lo atendió bien.
Me tocó sustituir su tiempo libre con el mío.
No pude quedarme a celebraciones de fin de trimestre o de curso.
Mi vida se resumía en ir cuando mi hermano me llamaba, si papá estaba enfermo y debía estar hospitalizado.
Aún así, en ese momento recuperé parte de mi libertad.
Puse en marcha un blog, de cartas a mamá.
http://cartas-ami-madre.blogspot.com/
Pudo ser bueno.
El trabajo no mejoró mucho.
Suerte que me jubilé después de un par de cursos más.
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